sábado, 24 de junio de 2017

¿Te parece caro mi trabajo?


te parece caro mi trabajoCuando un cliente me hace un encargo y se arrepiente de su pedido después de que le paso el costo, siempre me quedo medio rara y reflexiva.

De hecho, para mí no supone ninguna pérdida. No trabajo en ese encargo y listo. Fin de la cuestión. A otra cosa, mariposa.

Quizás yo sea muy pasional, o me encante darle vueltas a las cosas que suceden, analizarlas, desmenuzarlas hasta encontrarles un sentido.

Esa manía de buscarle un porqué a todo me lleva a hacer reflexiones muy voladas.

O quizás no tanto.

Lo primero que pienso cuando un cliente rechaza mi presupuesto es: ¿tengo cara de supermecado chino yo?

con ojos de chinaEs cierto que ando por la vida achicando los ojos como si fuera china, que de tanto tejer no veo un elefante adentro de una bañera. Si, soy miope ¿qué le voy a hacer?

Pero ¿china? No, señor. ¡Eso si que no! China no soy, y mis muñecos no son baratos. Al menos ya no.

Ya he tenido la oportunidad de vivir el hippismo en su máxima expresión durante muchos años. Casi regalando mis trabajos de lo barato que vendía. O permitiendo que me los regatearan. Ahora ya no. Ahora me cotizo.

Ahora sé que en ocho horas de tejido gano menos que una hindú adolescente cosiendo jeans en fábricas clandestinas de Calcuta.

El término medio entre hacer lo que me apasiona cobrando por ello da como resultado un precio "aceptable" que algunas personas -admito que una minoría- parecen considerar caro.

Entrecomillé la palabra aceptable porque ningún artesano -no que yo sepa o que conozca- cobra por un trabajo lo que en verdad este vale.

Así que retomando el hilo principal de esta honda reflexión de fin de semana y esforzándome en dejar un poco de lado la acidez de mi crítica interna, conciente de que supermercado chino no soy y mis muñecos no son baratos o mejor dicho tienen un precio a regañadientes aceptable...

¿Porqué me quedo rara cuando un cliente potencial rechaza el presupuesto del muñeco que quiere que le teja?

Quizás el cliente promedio no sepa cuánto cuesta llegar al muñequito super lindo, super cute, ultra kawaii que ve en las fotos que publico en las redes sociales.

Esa adorable preciosura de medios puntos de crochet con vivos colores empieza a nacer no cuando la tejo, sino mucho antes. Mucho, muchísimo antes.

Si se trata de un muñeco de diseño, nació en la mente de su creadora. A quien seguramente le llevó semanas -si no largos meses- pensarlo, diseñarlo, tejerlo y destejerlo mil veces hasta llegar al patrón del que luego yo puedo valerme simplemente siguiendo las instrucciones.

No necesito pensar en cómo hacerlo. No necesito romperme la cabeza intentándolo. Solo lo tejo y listo, ahorrándome semanas de tiempo, gracias a que alguien más, en algún lugar del planeta, se tomó el trabajo de crearlo.

Si se trata de un muñeco diseñado por otra persona que no tiene patrón, si requiere que  invierta tiempo en desentrañarlo, en averiguar como fue tejido, en sacarlo a ojo. En hacer pruebas preliminares tejiendo y destejiendo.

Ahí ya puedo sumarle una semana de trabajo previo antes de llegar a la foto linda del muñequito. Mínimo una semana, sino más.

Todavía nadie me ha pedido que diseñe un muñeco por encargo, ya que en ese caso estaríamos hablando de tres a seis semanas previas antes de poder sentarme concretamente a tejer, entre dibujo, elección de colores, materiales, pruebas y demás yerbas.

Ahora bien sumésmole a todo lo anterior las horas en la compra de hilos. ¡Ni hablar si salgo de compras en hora pico con el tráfico imposible, con los vehículos a los bocinazos limpios! ¿Que tiene que ver el tráfico con el muñeco? ¡Todo! Sin hilo no hay muñeco.

Y que conste que no incluí mi flojera habitual en vestirme y peinarme para salir a la calle.

Bien. Ya llevamos en promedio una semana y tres horas y ni empecé a tejer.

dinosaurio amigurumi en holandesAhora bien, el patrón del muñeco está en holandés. ¡Y que nadie se ría que esto me paso de verdad con un muñeco!


¡Holandés! El idioma más difícil del universo plasmado en el patrón de un tierno dinosaurio. ¡Y menos mal que no estaba en ruso! Ahí ni siquiera me tomaba la molestia de intentarlo siquiera.

¿Cuanto creerá el cliente potencial -el mismo que rechaza el costo del muñeco- que me lleva de tiempo descifrar un jeroglífico en holandés? Sumésmole unas tres horas, más trascripción en cristiano incluída.

¿Puedo sentarme a tejer ya? Noooo, todavía no. ¡Hay que ovillar la madeja! Y rezá para que no se te enriede porque ahí estamos sonadas de verdad.

Madeja sin enredar: treinta minutos.
Madeja enredada: cuatro horas reloj. ¡Tampoco se rían acá eh! ¡Me pasó! Desde las nueve de la noche hasta la una de la madrugada con dos pausas para ir al baño a hacer pis. ¡Terrorífico de verdad!

Bueno. Tenemos ovillo, tenemos patrón, elegir la aguja no representa mayores complicaciones. ¡Ahora si a tejer! En intervalos de media hora a una hora durante dos o tres días, tal vez cuatro dependiendo de la complejidad del muñeco y la cantidad de partes que tenga. 

Los intervalos de tiempo de tejido también dependen del talante con el que haya amanecido el niño de los pantalones divertidos: en días de berrinches, tejer cinco minutos seguidos es todo un logro.

Bien. Acá vamos llegando a la parte favorita de todas las tejedoras de amigurumis -lo digo con ironía, claro-. ¡Que levanten la mano y griten yooo todas las crocheteras que aman coser las partes de un muñeco!

¿Qué pasa? ¿Qué son esos grillos?

Nadie ama coser las partes del muñeco, sépanlo. Es la parte más tediosa, la que más tiempo insume. Hay que fijar los miembros con alfileres infinidad de veces hasta que cada parte queda en su lugar. Y aún así eso no garantiza el éxito de la costura.

Si se corre un alfiler o le yerramos el agujero adonde debería insertarse la aguja tenemos dos opciones: desatar o dejar el muñeco con los miembros desparejos. Lo último, a nivel estético malogra todo el trabajo anterior. No hay chances: a desatar y empezar otra vez.

Y si existe algo todavía más engorroso y complejo es conseguir darle vida a un amigurumi con una buena expresión. Básicamente hablo de los detalles. Ese firulete por aquí, esa boquita bordada por alla, los ojitos iguales y parejos, algún que otro hilito de color en contraste que realze el conjunto...

No sé ustedes, pero yo ya perdí la cuenta del tiempo empleado en tejer este hipotético muñequito. Pero ¡no importa! ¡Lo veo terminado y ya me pongo feliz! Lo miro y lo re miro durante interminables minutos, fijándome además que no hayan quedado hilos de vellón en la superficie o hilachas sin esconder.

Corrijo todos los detalles hasta quedar satisfecha con el resultado.

Ahora toca fotografiarlo. Tengo que esperar a la mañana, para aprovechar la luz natural. También tengo que rogar que no llueva o se nuble para no suspender la sesión de fotos para otro día.

Tomo mis paneles de mdf, acomodo las cartulinas blancas en ellos, fijándolas con cinta de papel. Hago posar al muñeco infinidad de veces hasta que quede erguido sin caerse. Ahora acomodo a contraluz el panel reflector casero de aluminio, como si fuera un espejo, de tal manera que ilumine el muñeco perfectamente.

Saco un millón de fotos en diferentes perspectivas.

De ese millón de fotos seleccionaré cuatro o cinco, que luego editaré recortándolas, dándole brillo, contraste, nitidez. Le añadiré también el logo de mi marca.

Y ahora sí, terminada la larguísima edición de las fotos, por fin puedo embolsar el muñeco, junto con las etiquetas que encargué a una diseñadora y mandé a imprimir en una gráfica.

Yo misma elegí las bolsas más lindas que encontré. Bolsitas con mandalas y flores. Bolsitas que reflejan el espíritu de las cosas que fabrico con mis manos y que tienen un pedacito de mi alma.

Si hubiese tenido todavía más tiempo, yo misma hubiese confeccionado bolsas de regalo con papel madera y manijas de cola de ratón.

Hay dos cosas en el mundo que no tienen precio y que si lo tuvieran, ningún dinero en el mundo sería capaz de comprarlas: el amor y el tiempo.

Cada muñeco que tejo, nace de mis manos con ambas cosas: mi tiempo y mi amor.

Asi que luego de esta larga reflexión de fin de semana, despues de quedar medio rara con el rechazo de un cliente que no aceptó el precio que le di -si es que puede llamarse así a la inversión de tiempo y amor de mi parte-, y ya sabiendo de sobra que nada tengo que ver con los chinos, vale preguntar:

¿Te parece caro mi trabajo?

Lo curioso de todo esto es que aquellos que si eligen lo que hago jamás me cuestionan o regatean el precio que pido.

Lo que mis clientes habituales no saben es que siempre presto especial atención al momento en que reciben el muñeco y lo toman en sus manos. Observo con suma atención su expresión, sus reacciones.

Cuando veo sus caras de asombro y una sonrisa enorme en sus rostros, compruebo que mi inversión de tiempo y amor dio buenos frutos.

Ellos no lo saben, pero con sus sonrisas y su gratitud le dan sentido a todo lo que tejo, a todo lo que hago, y a todas mis noches en vela.

el pulpo de Amaya
Gracias Silvia y Griselda por permitirme incluír estas fotos.
Ellos no lo saben, pero con eso ya lo pagan todo. ¡Ni que decir cuando esa sonrisa es la de un niño o niña! O cuando me envían fotos de bebés abrazados a un muñeco que yo tejí. (En esta frase hice sonreír a Silvia).

Vale preguntar otra vez: ¿te parece caro mi trabajo?

¿Te parece caro mi tiempo y mi amor? ¿Mi dedicación a cuidar cada detalle?

Es curioso que mis clientes habituales jamás regateen mis precios. Será porque ellos saben perfectamente que yo no vendo muñecos, yo regalo tiempo y amor.

Ellos obtienen a cambio satisfacción y alegría, para sus hijos, sobrinos, nietos, ahijados o para sí mismos.

Eso de vender y comprar es sólo un trámite.

Todavía no me regalan los hilos ni agujas, ni las bolsas o la impresión de las etiquetas. Tampoco fue gratis la experiencia que fui adquiriendo para confeccionar muñecos cada vez más logrados.

Es por eso que vender y comprar se torna un trámite necesario para que pueda seguir regalando tiempo y amor a personas que son lo suficientemente perspicaces para darse cuenta de todo lo que implica crear de la nada un muñeco dotado de vida.

amigurumis por todoSi, leyeron bien. Dotado de vida. Los japoneses ya lo dijeron. Yo lo compruebo cada vez que termino un muñeco: todos los amigurumis tienen un alma.

Asi que la próxima vez que un cliente potencial rechacé un presupuesto que le paso ya no me voy a quedar rara y reflexiva como esta vez.

Me voy a decir para mis adentros: ¿Te parece caro mi trabajo? ¡Ah, no pasa nada! Estoy segura de que existen otras personas deseosas de recibir mi tiempo y amor a un precio irrisorio.

Es más, también sabrán valorar mi regalo y obtener de ese muñequito mucho más de lo que pagaron por él: mi corazón.



 

 

Entradas anteriores:

 

Mi cliente ideal es daltónico 

 

Dos descubrimientos y una recomendación 

 

Tejer mucho incita a la reflexión 

 

Resiliencia 

 

Escribiré un libro



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11 comentarios:

grace dijo...

Gracias!!...es lo que debemos valorar, nuestro amor y dedicación...Me encantó tu reflexión..

Cecilia Gauna dijo...

Me alegra que te haya encantado! ❤ Esto es algo que suele ocurrirles muy a menudo a las tejedoras... gracias Grace por pasarte y dejar tu comentario 🤗

zozo moyano dijo...

holaa! quería preguntarte si sabes algo sobre la venta de patrones, me gustaría expandirme a eso pero me dijeron muchas cosas como por ejemplo que aca no se puede cobrar lo que tenes en paypal etc etc. y eso me desanimo totalmente por que no quiero estar en la situación de no poder cobrar algo que vendi,entonces quería saber si tenes alguna idea de estas cosas por que en internet no hay mucha información, gracias!!

Cecilia Gauna dijo...

Zozo!! Hau mucha info de eso en Internet aunque no creas...se alguito sé del tema.. si queres conversamos por mail y te paso los enlaces y sitios en los que consulto esas cosas..escribime a aramela711@hotmail.com o a aramela711@gmail y seguimos la charla..

Rosa María dijo...

Muy interesante tu reflexión, quienes tejemos amigurumis generalmente damos todo nuestro cariño y sobre todo nuestro valioso tiempo en cada uno de ellos; yo en lo personal siempre les digo a mis clientes no te estas llevando tan solo un muñeco te llevas parte de mi esencia a lo que agrego cuando alguien me dice Por que los vendes tan caros?? y respondo porque no te cobro por lo que hago, sino por lo que sé hacer y como valor agregado lo intento hacer muy bien.
Que bueno que si tenemos clientes que aprecian nuestro trabajo, que saben que es una Artesania, que crean un apego a lo que hacemos porque además es único e irrepetible por la sola razón de estar hecho a mano, así que no hay más que seguir entregándonos al 100% a lo que nos gusta te deseo mucho éxito en las ventas y te invito a conocer mi marca me encuentras en Facebook como Rosma Arquitejido en donde me permití postear tu reflexión, saludos <3

Cecilia Gauna dijo...

Hola Rosa!! Que hermoso tu comentario! No tengo mucho más que agregar a lo que ya has dicho vos: es muy cierto. Nuestra esencia, nuestra propia alma va en cada muñequito... me suena mucho tu marca... de todas formas me pasaré por ahi en breve. Gracias por leerme! Un gran abrazo!

silvina gerardi dijo...

Me siento totalmente identificada. Desde el tema del diseño elegir el color tejerlo y armarlo. A mi se me complicaba aun mas porque a veces hago minuaturas que son mucho mas dificiles de tejer y armar y se piensan que porque es chiquito tiene que ser barato. Y no señor! ! Una cosa es una cabeza de oso para un llaveritos y otra un unicornio tejido en aguja de 2 mm con 4 patitas (de 6mp) 2 orejitas,cabeza, cuerpo, el cuerno!! Las crines y la cola. Hay que armar toooodo eso.
Siempre en esos casos me piden descuento por cantidad uffff!
Si rejuntados todas las experiencias hacemos un super libro jaja
Gracias por plasmar lo que Muchas pensamos y sentimos

Un beso grande
Silvina
Gaia tejidos

Cecilia Gauna dijo...

Hola Silvina! En principio, mis respetos...es muy, pero muy dificil hacer miniaturas! Y en segundo, felicitaciones! He visto tu trabajos y son preciosos!!! Y si cierto!! Si rejuntamos historias no sólo hacemos un libro, de seguro también nos morimos de risa. La idea cuando escribi este post fue encontrarle el lado divertido y amable a la realidad que muchas vivimos...digamos que yo tengo suerte y vendo muñecos de todas maneras, pero muchas chicas no. Me han contado casos de quedarse con 50 souvenires hechos que el cliente rechazo dos días antes de la entrega pactada. Sin hablar de la pérdida de dinero, la pérdida de tiempo es invaluable...y eso no esta bueno! Aún asi me alegra haber podido ponerle palabras al sentir de muchas de nosotras, siento que cumplí con mi tarea de comunicar. Me encantó tu comentario Silvina, gracias por pasarte por aqui! Otro beso grande!! 😚

Tejedora anonima dijo...

Yo tambien hago miniaturas y la gente es eso lo ve pequeño y piensa que cuanto mas pequeño menos cuesta y otra aparte son amigos y familiares que lo piden como regalo (porque a ti no te cuesta nada eso tan pequeño de hacer y tienes montones de hilos) y no quieren algo que ya tenga tejido no no quieren un muñeco o muñeca diferente a las que tienes y no se imaginan lo q cuesta poner el pelo (por ejemplo) a una muñeca de 6 cm y todo para que ellos queden bien regalando algo original que no encontraran en las tiendas
Aveces paso temporadas sin tejer como ahora que llevo meses porque me desilusiono algo como esto
Ay que aprender a darnos valor nosotras mismas sinos otros no vendran a valorarlo, yo aun estoy aprendiendo a valorar mi trabajo, porque si es un trabajo aunque me vean sentada jugando con agujas
Un saludo

Tejedoraanonima

Cecilia Gauna dijo...

Hola Tejedoraanonima! Me da mucha tristeza lo que contás... que no cuesta nada? Con una amiga siempre decimos: "cuanto más chico, más trabajo". A mi no se me dan bien las miniaturas por eso siempre admiro y respeto profundamente a quienes las hacen. Y es así tal cual como dijiste: el valor nos ponemos nosotras mismas, y la firmeza tambien. Yo creo que no serías justa con vos misma si dejaras de tejer y hacer algo que te gusta y te apasiona, sólo porq los demas no lo valoran. A sacudirse esa desilucion!! Y empezar de vuelta!! Recorda decirte cuan valioso es lo que haces y repetilo cuando alguien quiera regatearte tu trabajo. Te deseo de corazon que lo consigas! Te mando un gran abrazo y gracias por tu comentario!

Tejedoraanonima dijo...

Hola gracias por responder!! Justo acabo de autoanimarme y hacer oidos sordos a lo q quiere la gente y tejer lo q me apetecia una pequeña taza chip de la bella y bestia ^^ ahora falta seguir haciendo oidos sordos y seguir con la mia subiendo mis minigumis a mi pagina ^^
Gracias por los animos! Si necesitas cualquier cosa en todas mis rrss me encuentras como tejedoraanonima, encantada de hablar contigo!