sábado, 5 de agosto de 2017

Artesano/a ¿Un oficio o un pasatiempo?

¿Que realmente significa ser artesano/a?

Según la etimología latina de la palabra una artesano es un "artista con las manos".

No a la manera de un pintor, o un músico, que hace arte, digamos, más abstracto. Un artesano, más bien, requiere contar con cierta destreza o habilidad con las manos para realizar "actividades mecánicas".

Ah sí, ¡Claro que me puse a investigar acerca del significado coloquial de artesano! También he hurgado un poco en la web tratando de averiguar que más o menos es lo que la sociedad en general piensa o cree que significa serlo.

Ahora bien. Existe una especie de tácito mandato cultural que parece afirmar que el trabajo de un artesano es un hobby, un pasatiempo. Algo que hacemos cuando estamos de balde. Cuando tenemos un tiempito libre.

Mi opinión acerca de este mandato cultural -no expresado abiertamente- es que la gran mayoría de las personas no considera que tallar en madera, doblar alambre, tejer, o hacer cuadros con filigranas de papel sea un oficio.

Nadie parece considerarlo ya que desde la cosmovisión occidental y capitalista en las que todos estamos imbuidos, los productos artesanales nos son "rentables".

Eso es absolutamente cierto. Los productos nacidos de las manos habilidosas y el corazón apasionado, desde el punto de vista capitalista, no sirven para hacer con ellos un negocio millonario porque insume muchísimo tiempo confeccionarlos.

No cuentan con la mecanización industrial que automatiza los procesos que permiten fabricar artículos en serie.

Los artesanos -ya sea por tradición o por pasión- hacemos UN producto a la vez. (Bueno, yo suelo empezar tres cosas en el mismo día pero esa ya es mi maña personal, que no viene al caso ahora).

La cuestión aquí es que en cada uno de los productos que realizamos, los artesanos ponemos toda nuestras destrezas, nuestra atención, energía y a veces hasta el alma.

Bien ¿que ocurre con esto de la no capitalización de los artículos que hacemos? 

Los productos artesanales no son rentables, no los podemos fabricar en serie, resulta casi imposible venderlos masivamente. Si hago un ramo de flores de goma eva o foami no podría competir jamás con las flores de plástico "Made in China" que venden en el polirubro de mi barrio.

Habría una enorme diferencia en el costo de ambos artículos. Mi precio, en comparación a las flores chinas, sería elevadísimo.

En el costo final, -el que yo estaría pidiendo por mis flores de goma eva- no sólo estaría incluído el valor del material utilizado, sino también mi tiempo. O un valor aproximado -y anárquico- de él. 

Está de más decir que mientras del otro lado del mundo un operario de la fábrica de flores de plástico obtiene en cinco minutos las suficientes para llenar un estadio de futból, yo apenas estoy empezando a cortar un pétalo.

Es por eso que la gran mayoría de las personas que poseen o desarrollan la capacidad de fabricar cosas con las manos valiéndose de herramientas no mecanizadas, prefieren aliviar la tensión y el stress del cotidiano vivir haciendo una que otra artesanía que luego regalan, o venden a un precio irrisorio, lo que igualmente equivaldría a un regalo.

Nadie en su sano juicio viviría de la artesanía. A lo sumo la relegarían al segundísimo plano de ingresos extras. Un vueltito, digamos.

Este hecho también provoca que el tiempo que un artesano dedica a producir sea el de sus ratos de ocio, y no su actividad laboral principal.

Y tooooodooo lo antes expuesto genera que el público se confunda y  tienda a desarrollar las tres creencias fundamentales que desvirtúan aún más nuestro oficio:

1) Si está hecho a mano lo puede hacer cualquiera.
2) Si está hecho a mano es más barato porque no tiene una marca (llámese empresa o corporación multinacional) que respalde el producto.
3) Si hacés productos a mano sos hippie. (Seguro exponés tus trabajos en ferias o en la calle tirado en el piso, fumando marihuana y sin bañarte una semana).

¿A qué no es así?

El oficio de artesano en cualquiera de sus ramas está culturalmente ligado a la idea del hobby o pasatiempo de los ratos libres. Los que además también somos músicos, así como los incomprendidos pintores y artistas plásticos tampoco nos salvamos de estas etiquetas culturales. El músico suele ser vago, amante del vino y la fiesta; y el artesano, el hippie itinerante.

Aunque a mi no me gusta el vino, prefiero la cerveza, ya se pueden dar una idea del estigma con el que he vivido mis años de adoloscente y joven adulta. Mi ciudad natal, Corrientes, aunque tiene atractivos turíscos fascinantes, su cultura es cerrada y tradicionalista. Jamás terminé de encajar en la sociedad en la que me crié. Muchas personas me fueron retirando hasta el saludo al verme vendiendo aritos y pulseras en la Peatonal Junín, con mi guitarra colgada a la espalda.

Sin embargo esta idea cultural de que un artesano trabaja por que no tiene nada más importante que hacer, no sólo es propia de mi ciudad natal. Está tan arraigada en el inconciente colectivo que ningún niño o niña del planeta sueña con ser artesano cuando sea grande. Dicen: "Voy a ser astronauta (o bombero, o policía, o doctor, o Presidente de la República)".

Hasta a mí me cuesta horrores imaginar que mi hijo pudiera decirme: "Mamá, cuando sea grande quiero doblar alambre como vos y fabricar collares, pulseras y anillos." De sólo pensarlo se me estruja el corazón. ¡Mi'jo te vas a morir de hambre doblando alambre!

Jamás en mi tierna infancia se cruzó por mi voladora e imaginativa cabeza la idea de ganarme la vida tejiendo muñequitos.

Si soñaba con ser doctora veterinaria.

Lo irónico es que me convertí en la Doctora Juguetes. Pero bueno...

A lo que quiero llegar con todo esto y lo que quiero conseguir es desmitificar la idea de que las artesanías son sólo un pasatiempo y que lo puede hacer cualquiera.

No. No lo puede hacer cualquiera. La destreza y la habilidad de conseguir un producto artesanal requiere primero que nada, conocimiento, y segundo miles y miles de horas de práctica.

Y no. No es un pasatiempo. Es un oficio. Una persona se prepara con el conocimiento específico y las miles de horas de práctica ya mencionadas para conseguir un producto artesanal bien logrado. Que además cuenta con el plus de ser único. Un mismo artesano no consigue un producto igual a otro aunque siga idénticos pasos e instrucciones.

Es un producto único justamente porque está hecho a mano. Y en ese yeite handmade, en esa línea delgada de "actividad mecánica" y pasión por lo que se está creando...ahi mismito está el arte. Ahí radica la belleza de un artículo artesanal que consigue exaltar los sentidos de quien lo mira.

Y su alma.

El alma es otro de los atributos que poseen las artesanías. Cada nueva creación que sale de nuestras manos es casi como parir un hijo. Son hijas nuestras, nacieron de nuestras manos. Al sentir pasión por crear le insuflamos vida y le dotamos de alma.

Con todo lo que he dicho hasta aquí, tambíen siguiendo el hilo de ¿Te parece caro mi trabajo? y respondiendo la pregunta: Ser artesano ¿es un oficio o un pasatiempo? puedo afirmar sin temor a equivocarme que los que fabricamos productos con nuestras manos, estamos ejerciendo un oficio, digno además, por ende merecemos y debemos exigir una retribución por cada artículo que ofrecemos. -Salvo, claro está, que el fin sea hacer un regalo-.

La verdad es que esa retribución jamás va a ser justa ni acorde al tiempo invertido en instruirnos con el conocimiento específico empleado para hacer artesanías, ni pagará las horas de confección de las mismas. Siempre existirá el chino con los precios más baratos y que además contará con el supermercado para vender productos industriales similares.

Seré pesimista en esta reflexión ulterior pero nosotros los artesanos no podemos competir en el mercado industrial capitalista ni jamás nos haremos millonarios vendiendo flores de goma eva.

No por ese hecho tenemos que caer en la tentación de compararnos. Nuestras artesanías son objetos únicos. Son hijas nuestras. Tienen alma. Tienen vida propia.

Tienen nuestro amor.

Cuando era chica nunca soñé con ser artesana. Ni con tejer muñecos. Ni con hacer collarcitos para evitar tener que salir a comprar regalos para el cumpleaños de alguna amiga.

Nunca dije: "Cuando sea grande voy a ser a la Doctora Juguetes". Ni por lejos.

Y aunque no pueda darme el lujo de vivir exclusivamente de mis artesanías, y aunque hace rato dejó de ser un mero hobby o pasatiempo, ya que le dedico la mitad de mi día a tareas relacionadas con mi oficio, me siento orgullosa de ser artesana.

Me siento tan orgullosa que me pregunto porque en mi voladora e imaginativa cabeza de niña nunca cruzó la idea de convertirme en quien soy ahora: una alquimista de sueños.

Una alquimista que, de un pedazo de alambre, de un ovillo de hilo y un manojo de mostacillas transmuta los sueños ajenos y propios en disfrute y felicidad.

Disfrute y felicidad es lo que sienten las personas que acceden a los artículos creados por mis manos.

Disfrute y felicidad es lo que siento yo cuando tejo, coso y doblo alambre.

Disfrute y felicidad contenidas en todas mis hijas dotadas de vida propia: mis artesanías.

Es tanto el disfrute y la felicidad en la creación, proceso y recepción de cada una de mis hijas que me pregunto como no fui capaz de soñar de niña esto que soy ahora: una orgullosa artesana.





Entradas anteriores:

 

¡Tengo soga para rato! 

 

El día que terminé a Henry

 

Mi cliente ideal es daltónico 

 

Dos descubrimientos y una recomendación 

 

Tejer mucho incita a la reflexión

 

 





Conocé la nueva Fan Page del Diario de una Artesana:

 

 

 

 

 


12 comentarios:

Anny2502 dijo...

Muy bueno Ceci!!!

Cecilia Gauna dijo...

Anny!!! Gracias!!! ❤❤❤

Ceci G. dijo...

Hola!
Te encontré hace poco tiempo, no recuerdo cómo. Hoy leo este post (creo que el primero que leo de tu blog) y siento la necesidad de decirte que suscribo cada una de las palabras que escribiste. Hago patchwork, bordo, tejo y ahora estoy aprendiendo (sola) a reciclar muebles, de hecho, empecé por los míos. Por supuesto, es un hobbie, tengo un trabajo de tiempo completo que detesto pero paga todas mis cuentas desde hace 24 años. Y me desespero día tras días que no me deja ni cinco minutos libres para hacer lo que me gusta. Gracias por poner en palabras lo que pienso pero no había podido expresar correctamente. Si no te molesta, voy a compartir tu post en mi Facebook, me gustaría que lo lean algunas personas cercanas a quien he regalado lo mejor de mis habilidades y me ha contestado con un "toallas? compré esta semana en el super"
Saludos desde Neuquén!!!

Cecilia Gauna dijo...

Hola tocaya!! No te puedo explicar el escalofrío que me dio leer tu comentario..se me erizó la piel... conozco muy bien ese agobio, esa angustia de tener que ir a trabajar y cumplir horario porque los aritos de alambre no pagan la luz y el agua. La conozco perfectamente y gracias a Dios algo bueno habré hecho en la vida que hoy puedo dedicarme a lo que me gusta gracias al apoyo de mi marido, que siempre insistió en que explotara mis habilidades. Yo se que no gano mucho dinero, pero por dentro soy millonaria al poder expresarme con las manos, por escrito y componiendo canciones... al no tener que ir a alquilarle mi tiempo a alguien más que sí esta ganando dinero gracias a mi. Ayer justamente le decía a una amiga (hablando de este post) si había percibido la tristeza detras de las palabras...porque en el fondo el tema me da muchisima tristeza... que la gente en general compare eso que creaste con tus manos con tanto amor con el peluche que compran en el shopping... no hay comparacion alguna...son objetos de procedencia diferente y creados con un fin diferente... cuando tejo un muñeco mi objetivo es regalar amor, no vender un muñeco... las multinacionales no lo ven de esa forma.
Seria un gran placer para mi que me compartas, porque aunque el tema me da tristeza, el objetivo es invitar a la reflexion al mayor numero posible de personas. Invitarlos a ver las artesanias con nuestros ojos. Compartirles nuestro mundo. Gracias Ceci por pasarte a dejar tu testimonio y me gustaria verte en la fan page donde voy a seguir tocando este tema. Un gran abrazo desde Resistencia, Chaco!! 😘😘😘

Iradumi dijo...

¡Ayyy Ceci, que no sabía que tenías otro blog!

Me ha parecido increíble todo lo que has escrito, creo que no sería posible explicarlo mejor. Yo desde pequeña quería ser maestra y me encantaba todo lo relacionado con "hacer a mano", conseguí ser maestra sí, pero por un periodo muy corto de tiempo (el problema de la educación en España...) y mientras intento alcanzar ese sueño de nuevo, me aficioné al crochet.

No te puedes hacer una idea de la rabia que me da que no valoren las cosas hechas a mano, de ver sitios como Rusia, Inglaterra, Suiza... que le dan un valor increíble a todo lo artesanal y nosotras aquí peleando para evitar comentarios que infravaloran nuestro trabajo.

Ojalá poco a poco vaya cambiando la situación.
Un besazo enorme!!

Cecilia Gauna dijo...

Stefy!! Holaa!! Si en este blog doy rienda suelta a mi veta literaria y mi humor acido jajajajaj.. este post es la continuacion de otro anterior "¿Te parece caro mi trabajo?

La educación no es solo un problema en España, aquí en Argentina deja mucho que desear tambien.

A mi me daba rabia tambien...antes me daba rabia, ahora solo tristeza...sublimé esa rabia esforzándome más en mejorar lo que hago y ahora que las redes sociales me dan una nueva voz comunico lo que sé y lo que siento, que no es ni mas ni menos que lo que todas las que trabajamos con las manos sentimos...

Yo tengo esperanza de que sí... de que cuando alcancemos la masa crítica, esto va a cambiar y nuestro amor volcado en lo artesanal finalmente va a ser reivindicado por la sociedad en general... de hecho este mi granito de arena, escribir sobre esto es mi contribución a que las personas puedan ver que pasa adentro, y que nos pasa a nosotras cuando "ponemos manos a la obra".

Gracias por pasarte, como siempre a dejar tu comentario y tu apoyo, Steffy!! Otro besote 😘😘😘😘

laboreandovoy dijo...

Hola!
Vengo del blog de Ceci G.y tengo que decirte que es todo un descubrimiento conocerte.
Comparto tu opinión acerca de lo artesano.Viajo bastante y siempre he comprado artesanía del lugar visitado,sobretodo jarras,jarrones,platos hechos de barro o arcilla....pero ya hace años he dejado de hacerlo,han sido sustituidos por el "mandé un China",ahora todos los artículos son uniformes y los ves en cualquier país.
Hago patchwork ahora, pero tbien hago manualidades, ganchillo, punto de cruz, bordados,tapicería,pintura de brocha gorda.. jajajajaja!
Mis padres mejoraron su casa de campo con sus propias manos.....y algo me han enseñado.
Nunca se pagan las horas empleadas en lo hecho a mano,pero como dices,son objetos únicos.Yo los valoro porque se lo que cuesta hacerlos.
Y tbien me he sentido algo incomprendida cuando hablo de lo que hago...se da valor a lo material,a lo que da dinero inmediato...lo de "hacer con tus propias manos" parece pertenecer a la categoría de "ok,una mujer más con tiempo de sobra para aburrirse".
Antes me afectaba,ahora estoy orgullosa de ser una de esas personas que hace lo que realmente quiere hacer.
Gracias por compartir tu opinión,daría para un largo debate más allá de estas líneas.
Cuenta con una seguidora mas,es muy interesante lo q nos cuentas,por aquí me verás..
Besos desde la costa Mediterránea.

Ceci G. dijo...

Hola Ceci, gracias por tus palabras, me ayudaron a encajar algunas ideas en algunos moldes (y a desencajarlos también, por qué no?). Te dejo el link a mi blog: laquesoycuandosoyyo.blogspot.com
Nos leemos!!
Beso!

Cecilia Gauna dijo...

Hola de nuevo Ceci. Estuve chusmeando tus trabajos en Facebook y la verdad son pre-cio-sos!! Y ahora que decís que tenés un blog voy corriendo a mirarlo! Te mando un abrazote!!

Cecilia Gauna dijo...

Hola!! (Aún no se tu nombre). Hoy están decididos a erizarme la piel con sus comentarios profundos jajaj! Y eso de "ok, una mujer más con tiempo de sobra para aburrirse" es algo que he escuchado a menudo, quizás con otras palabras...y cada vez que lo escuchaba me indignaba, reclamaba al cielo, me quejaba, me preguntaba como no podían comprenderlo..lo maravilloso del proceso creativo, el entusiasmo, la pasión por traer al mundo un objeto único... Tardé mucho tiempo en entender que solo estaba derrochando energía indignandome. Que si quería cambiar esta condición detestable, (al menos en lo que a mi mundo interior respecta) tenía que seguir haciendolo... insistir, insistir, insistir, perseverar...de esa forma vengo utilizando mi energia el último año y estoy cada vez más asombrada por la buena recepción de lo que hago y lo que escribo en las personas que empiezan a conocer lo que hago.
Este post es la continuación de uno anterior "¿Te parece caro mi trabajo?"
Y las gracias debo darte yo a vos por leerme, por tomarte un tiempo para comentar...
Y claro que el debate da para largo y tendido aún... ¡esta historia continuará! Jajaja
Te mando un saludo enorme!

laboreandovoy dijo...

Me llamo Lola,del blog laboreandovoy.
Blogger no me permitió cambiar al perfil de blogger (no tenía el tuyo entre mis seleccionados,por ello adjuntaba mi perfil personal) al hacer el comentario anterior,por lo que no podrías ver el acceso al perfil de mi blog.
Lo dicho,seguiré tus post,tan interesantes.
Besos

Cecilia Gauna dijo...

Lola!! Gracias!! También me daré una vueltita por tu blog! Besotes 😘😘😘